Bellas fábulas para niños 2


Las fábulas son unos textos escritos en prosa y verso, donde la mayor parte los protagonistas son los animales, al final se deja un mensaje alusivo a la fabula el cual nos deja una bella enseñanza, las fábulas son ideales para que nuestros hijos comprendan muchas situación que a diario se presentan en nuestras vidas y que al final algo se saca como conclusión.

Bellas fabulas para ninos 2 Bellas fábulas para niños 2

El Pescador flautista

-Un pescador que también tocaba hábilmente la flauta, cogió juntas sus flautas y sus redes para ir al mar; y sentado en una roca saliente, púsose a tocar la flauta, esperando que los peces, atraídos por sus dulces sones, saltarían del agua para ir hacia él. Mas, cansado al cabo de su esfuerzo en vano, dejó la flauta a su lado, lanzó la red al agua y cogió buen número de peces. Viéndoles brincar en la orilla después de sacarlos de la red, exclamó el pescador flautista.

Malditos animales: cuando tocaba la flauta no teníais ganas de bailar, y ahora que no lo hago parece que os dan cuerda!

Moraleja

Muchas veces no actuamos de acuerdo a las circunstancias que nos rodean, sino desatiempados o desubicados. Procuremos siempre estar bien situados.

La zorra y el leñador

-Una zorra estaba siendo perseguida por unos cazadores cuando llegó al sitio de un leñador y le suplicó que la escondiera. El hombre le aconsejó que ingresara a su cabaña.

Casi de inmediato llegaron los cazadores, y le preguntaron al leñador si había visto a la zorra.
El leñador, con la voz les dijo que no, pero con su mano disimuladamente señalaba la cabaña donde se había escondido.

Los cazadores no comprendieron las señas de la mano y se confiaron únicamente en lo dicho con la palabra.
La zorra al verlos marcharse, salió sin decir nada.

Le reprochó el leñador por qué a pesar de haberla salvado, no le daba las gracias, a lo que la zorra respondió:

Te hubiera dado las gracias si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo.

Moraleja

No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.

La zorra y las uvas

-Había una vez una zorra que llevaba casi una semana sin comer, había tenido muy mala suerte, le robaban las presas y el gallinero que encontró tenía un perro guardián muy atento y un amo rápido en acudir con la escopeta.

Ciertamente estaba muertecita de hambre cuando encontró unas parras silvestres de las que colgaban unos suculentos racimos de doradas uvas, debajo de la parra había unas piedras, como protegiéndolas. Al fin va a cambiar mi suerte, pensó relamiéndose, parecen muy dulces. Se puso a brincar, intentando alcanzarlos, pero se sentía muy débil, sus saltos se quedaban cortos los racimos estaban muy altos y no llegaba. Así que se dijo: Para que perder el tiempo y esforzarme, no las quiero, no están maduras.

Pero resulta que si la zorra hubiese trepado por las piedras parándose en dos patas hubiese alcanzado los racimos, esta vez le faltó algo de astucia a doña zorra, parece ser que el hambre no la deja pensar.

Moraleja

Hay que esforzarse para conseguir lo que se desea pero pensando primero que es lo que queremos y como conseguirlo, no sea que nos pongamos a dar brincos cuando lo que necesitamos es estirarnos, y perdamos el tiempo y el esfuerzo.

El avariento

el avaro Bellas fábulas para niños 2

-Cierto hombre avaro vendió cuanto poseía y convirtió su precio en oro, el cual enterró en un lugar oculto; y teniendo todo su ánimo y su pensamiento puesto en el tesoro, iba diariamente a visitarlo, lo que observado por otro hombre fue a aquel sitio, desenterró el oro y se lo llevó.

Cuando el avaro vino según costumbre a visitar su tesoro, vio desenvuelta la tierra, y que lo habían robado, se puso a llorar y a arrancarse los cabellos. Uno que pasaba viendo los extremos que hacía aquel hombre, se llegó a él, y después de informarse de la causa de su dolor, le dijo: ¿Por qué te entristeces tanto por haber perdido un oro que tenías como si no lo poseyeras? Toma una piedra y entiérrala, figurándote que es oro, una vez que tanto te servirá ella como te servía ese oro que nunca hacías uso.

Moraleja

De nada sirve poseer una cosa, si no se disfruta.

La lechera

-Llevaba en la cabeza Una lechera el cántaro al mercado Con aquella presteza, Aquel aire sencillo, aquel agrado, Que va diciendo a todo que lo advierte: ¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte! Porque no apetecía más compañía que su pensamiento, Que alegre la ofrecía Inocentes ideas de contento, Marchaba sola la feliz lechera.

Y decía entre sí de esta manera: Esta leche vendida, en limpio me dará tanto dinero, y con esta partida un canasto de huevos comprar quiero, para sacar cien pollos, que al estío me rodeen cantando el pio, pio. Del importe logrado de tanto pollo mercaré un cochino; con bellota salvado, berza, castaña, engordará sin tino; tanto, que puede ser que yo consiga ver como se le arrastra la barriga.

LLevareló al mercado; sacaré de él sin duda buen dinero: Compraré de contado una robusta vaca y un ternero que salte y corra toda la campaña, hasta el monte cercano a la cabaña. Con este pensamiento enajenada, brinca de manera, que a su salto violento El cántaro cayó.

¡Pobre lechera! ¡Qué compasión! adiós leche, dinero, Huevos, pollos, lechón, vaca y ternero. ¡Oh loca fantasía, que palacios fabricas en el viento! modera tu alegría; no sea que saltando de contento, al contemplar dichosa tu mudanza, quiebre su cantarillo su esperanza. No seas ambiciosa de mejor o más próspera fortuna; que vivirás ansiosa sin que pueda saciarte cosa alguna.

Moraleja

No anheles impaciente el bien futuro; mira que ni el presente está seguro

la lechera Bellas fábulas para niños 2

El león y el pastor

Yendo un león por una montaña erró el camino, y pasando por un lugar lleno de zarzas, se le hincó una espina en la mano, de tal manera que no podía andar por el sumo dolor que le causaba.

Yendo así encontró a un pastor, y llegándose a él, comenzó a menear la cola, teniendo la mano alzada. El pastor que lo vio venir, turbado por su presencia, comenzó a darle del ganado para que comiese, mas el león no deseaba comer, sino que le sacara la espina clavada, entendió lo que quería el león, y con una lezna aguda, le abrió poco a poco el tumor, y le sacó la espina.

Sintióse sano el león, lamió la mano del pastor, sentándose a su lado, y poco después, ya buena la mano, se fue. Pasados algunos años cayó el león en un lazo, y fue puesto en el lugar de las fieras. El pastor cometiendo un delito fue también preso por la justicia, y sentenciado a las bestias feroces para ser devorado por ellas, y poniéndolo en el anfiteatro le echaron casualmente aquel mismo león, el cual salió para arrojarse sobre él con gran furia, pero llegando al pastor, luego que le encontró se sentó a su lado, y le defendió de las demás fieras. Todos se llenaron de admiración viendo cosa tan extraordinaria, y sabida del pastor la verdad del hecho, se les dio libertad a entre ambos.

Moraleja

Que ninguno sea ingrato al beneficio que recibe, antes bien se muestre siempre agradecido, y lo page cuando se le ofreciere ocasión.

No te pierdas la primera versión de bellas fabulas para niños, accede por este enlace: http://eresmibebe.com/las-mejores-fabulas-para-ninos/

Vídeo: Fabulas: La Zorra y el Racimo de Uvas

Si te ha gustado el post, compartelo y ayudanos a crecer.

Unete a nuestra Fanpage Siguenos en Twitter

Twitter Digg Delicious Stumbleupon Technorati Facebook Email

No hay comentarios aún... ¡Se el primero en dejar una respuesta!

Dejar un Comentario