Las ventajas y desventajas de un niño pasivo

La personalidad de un niño esta formada en un 50% por herencia genética y la otra parte de la educación que se le brinde. Veamos cuales son las ventajas y desventajas que tienen los niños que son pasivos.

Cada niño tiene su propia personalidad, es un mundo diferente, así como hay niños hiperactivos también los hay pasivos y tranquilos. La pasividad puede ser una característica normal del estilo de vida de tu hijo, pero se le debe prestar atención cuando en un momento determinado se convierte en inactividad, que al no ser controlada, puede llegar a un estado asociado con la depresión infantil.

Ventajas

• Estos niños son más apacibles a la hora de la crianza. Responden con mayor facilidad a las normas o reglas que se establezcan en casa.
La educación es mucho más llevadera y sencilla, ya que sus reacciones son más previsibles y aceptan tu punto de vista.
• Son tiernos y más conscientes.
• Se entretienen fácilmente y su comportamiento es muy tranquilo.
• Son mas cautelosos.

Desventajas

• Algunos niños con este carácter, son introvertidos y poco sociables.
• Exijan poco por su misma forma de ser, por lo que sus necesidades emocionales pueden pasar inadvertidas.
• Al no saber expresar sus sentimientos, sus emociones se vuelcan hacia él mismo, por lo que puede presentar tics o movimientos involuntarios como morderse las uñas, mover su cabeza, brazos o piernas, saltan o pisotean.
• Se confunden y se sienten vulnerables frente a situaciones desconocidas y con gente que no conocen.
• Su prudencia los lleva a privarse de vivir experiencias interesantes. Detrás de su prudencia se puede esconder el temor.
• Hablan menos y les cuesta desenvolverse con facilidad a nivel físico y en el campo social.

Algunos consejos

Estar pendiente de tu hijo y entender sus sentimientos y emociones, recuerda que los niños pasivos son poco expresivos.

Mímalo y háblale lo que más puedas, siempre estableciendo un contacto visual, así, tu hijo reforzará la confianza en sí mismo y en ti.

Ayúdalo a expresar sus sentimientos, recuerda que para él no es fácil hacerlo.

Establece rutinas fáciles de cumplir. Estas serán fundamentales para que tu hijo cumpla con sus compromisos y se vuelva más activo.

Permite que esté en contacto permanente con otras personas, especialmente con niños de su propia edad, así se motivará y sentirá más confianza a la hora de relacionarse con los demás.

Anímalo a hacer cosas nuevas, háblale y explícale lo emocionante del mundo, pero sin presionarlo o agobiarlo.

Recuerda que la personalidad de tu hijo depende, en gran medida, de la educación y el amor que le brindes a lo largo de los años, ellos aprenden con la repetición y a través de la imitación de todo lo que oyen y ven.

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